Con todas las competiciones deportivas paradas a causa del coronavirus Covid-19, el deporte está ofreciendo su otra cara. Muchos de los y las protagonistas que cada fin de semana pisan una pista compaginan su vida deportiva con su vida profesional. Muchos de ellos ejercen como enfermeros. Y ahora, en esta situación de emergencia, la vida les ha dado un vuelco y su día a día ha cambiado por completo.

De arbitrar, de jugar o de dirigir desde el banquillo a trabajar única y exclusivamente sin tener apenas tiempo para desconectar. El coronavirus Covid-19 está llenando todos los minutos de nuestras vidas y para los y las enfermeras, más todavía.

En YoySoyNoticia.es conocemos hoy a una de esas personas que han pasado de tener los fines de semana repletos de partidos a tener que mirar a los ojos a este virus que tiene al planeta en estado de alarma. Hablamos de Adrián Aroca, árbitro de Primera Nacional de Balonmano y natural de Puçol, quien ejerce como enfermero en una residencia de ancianos y quien tiene que vivir aislado de su familia en su propia casa.

Es un proceso costoso. Estar encerrado en las mismas cuatro paredes es agobiante

Todos estamos, de una manera u otra, luchando contra el coronavirus Covid-19. Pero en el caso de Adrián Aroca, hablamos de mirar a los ojos a esta pandemia mundial. Aroca convive con una población de riesgo al trabajar como enfermero en una residencia de ancianos. El cambio de vida está siendo duro de asimilar y, sobre todo, complicado de llevar.

Y es que toda la actividad se ha parado y ahora, el deporte se ha quedado en un último plano: «Lo estoy echando de menos. Hemos pasado de una vida súper activa, de salir, de pitar… Cada fin de semana te tienes que ir a un sitio diferente de España y, de repente, te ves confinado en casa y por mi situación, al ser enfermero, me encierro en mi habitación para tener el menor contacto posible con mi madre y mi hermana por lo que pudiera pasar. Tengo ganas ya de volver a la actividad normal«.

Por suerte, la vida académica de Adrián le permite tener un punto de desconexión, aunque todo sigue centrado a poder vencer y acabar con el coronavirus Covid-19: «Es un proceso costoso, aunque tengo trabajos académicos por medio y también me apunto a cursos para entender al coronavirus, intentar aprender más sobre él. El tiempo pasa rápido, pero estar encerrado siempre en las mismas cuatro paredes te agobia. Yo designo y estoy todas las semanas hablando con árbitros, yendo a la federación para organizar cosas, los fines de semana a pitar… Cambia mucho».

Eso sí, lo complicado continúa siendo el aislamiento. Al convivir profesionalmente con una población de riesgo, Adrián Aroca vive en una misma habitación para salvaguardar a su familia: «Es duro. Mi madre tiene que hacerlo todo, tiene que traerme la comida a la habitación, cuando salgo al baño lo tiene que desinfectar… A nivel mental, te sientes solo, preocupado por lo que pueda pasar en casa y al trabajar con una población de riesgo, es imposible no comerse la cabeza pensando en lo que pueda pasar».

Una vez vas a la residencia intentas hacerlo lo mejor posible por el bien de los ancianos

En el estado de alarma en el que vivimos actualmente, el trabajo suele convertirse en un punto de aislamiento, de olvidar durante unas horas la complicada realidad que tenemos ante nuestros ojos. En este caso, ocurre lo contrario. Del confinamiento y el propio aislamiento en casa, a la residencia para convivir con una parte de la población de riesgo.

Por eso, la preocupación es algo que acompaña a Adrián Aroca en su camino hacia el trabajo: «Nosotros sí que salimos y vamos de la calle a la residencia y de la residencia a la calle. No sabes si has tenido un contacto previo con alguien asintomático. Es una situación de estrés. Antes del estado de alarma, los ancianos pudieron salir a la calle, comprar, ver a familiares que han podido ser asintomáticos…».

Pese a todo, la profesionalidad gana a la preocupación para que el cuidado de las personas sea el mejor cada día: «Lo vives todo con preocupación, como todos. Eres un trabajador, un profesional. Una vez estas dentro, tienes que olvidar los problemas e intentar hacerlo lo mejor posible, sobre todo por el bien de los y las residentes, por ellos. Extremamos las preocupaciones con el lavado de manos, manteniendo las distancias en la medida de lo posible…».

Tenemos que ir todos a una. Si no remamos en la misma dirección, volver a la normalidad va a ser más duro

Adrián Aroca también tiene claro lo que tenemos que hacer para poder superar a este virus. Y no es otra cosa que ser conscientes de lo que tenemos delante de nosotros y nosotras: «Si no remamos todos en una misma dirección, si no vamos a una, volver a la normalidad nos va a costar mucho tiempo. El coronavirus se propaga muy fácilmente y si ponemos las medidas es para cumplirlas por el bien de la población. Tenemos que estar en casa, ser conscientes de lo que estamos viviendo y así, la vuelta a la vida normal va a llegar antes de lo que pensamos».

Por último, desde el prisma más deportivo y como aficionado al balonmano, queremos saber cómo vive este parón de las ligas y, sobre todo, la incertidumbre ante el posible regreso: «Creo que es un marrón tener que decidir esto. Pero, ahora mismo, el deporte es secundario. Lo primero que tenemos que conseguir es parar la pandemia para retomar nuestra vida por completo. Me gustaría que se retomaran las competiciones porque ahora mismo entrábamos en los cruces y estaba todo en juego. Me gustaría que las cosas se ganaran en el campo».