El deporte y la política no suelen ir de la mano. La mayoría de los políticos cuentan con una agenda demasiado apretada como para incluir en su rutina un deporte a nivel federado. Sin embargo, Iñaki Pérez, empezó a jugar desde pequeño al waterpolo y es algo que le ayuda a quitarse el estrés de su ajetreada vida política.

“Desde muy pequeño hacía natación y a los 12 años empecé a jugar al waterpolo donde entendí la importancia del deporte en equipo en el que cada uno tiene sus cualidades y aporta lo que sabe al equipo por un bien común”, cuenta el jugador, natural de Elda.

La autodisciplina, el esfuerzo y la manera de trabajar en equipo del waterpolo me han ayudado en mi implicación política

A los 15 años, ya jugaba federado en el club de su pueblo el Centro Excursionista Eldense donde estuvo cinco años antes de fichar por el Club de Waterpolo Petrer. Con ambos conjuntos jugó diversas fases de ascenso a División de Honor ‘B’ pero siempre se quedó a las puertas de conseguirlo y siempre ha estado en la Primera Liga Autonómica Valenciana.

Posteriormente, jugó en el equipo de waterpolo de la Universitat Politécnica de València, donde también entrenaba al equipo femenino universitario de waterpolo, conjunto con el que llegó a jugar la Supercopa de la Comunitat Valenciana.

Cuando acabó su etapa en València, volvió para enrolarse de nuevo en el CW Petrer, club donde también condujo al femenino hasta 2019, cuando entró en la Dirección General de calidad democrática, responsabilidad social y fomento del autogobierno de la Generalitat Valenciana.

“Creo que mi etapa como jugador y como entrenador de waterpolo me han servido para ser mejor político. Esa autodisciplina, ese esfuerzo y esa manera de trabajar en equipo me han ayudado en mi implicación política. Creo que es un territorio por explorar por las fuerzas políticas”, comenta el eldense.

A pesar de su faceta política, Iñaki sigue entrenando y jugando pero ya a un menor ritmo por su ocupación laboral y porque ya tiene 40 años. “Intento entrenar los viernes y jugar los fines de semana pero no siempre puedo. Mi hermano Juanjo es el entrenador y el equipo es como una familia para mí”, señala Pérez Rico.

Después de un cuarto de siglo federado al waterpolo, Iñaki sigue con las ganas de jugar intactas. “Es lo que más me quita la tensión y el estrés, espero poder jugar este domingo porque he estado lesionado aunque ahora lo que más me gusta es enseñar a los jóvenes y aportar de otra forma”, agrega.

Iñaki lleva toda la vida en el agua, ya que también fue monitor de natación durante varios años. Se ha retado con el más veterano del CW Petrer, de 47 años, para tratar de aguantar jugando hasta su edad. “Sería una gran señal”, finaliza entre risas.