El pasado fin de semana el atletismo español vivió otro gran momento en la prueba de los 50 kilómetros del Campeonato de Europa, una carrera en la que se impuso el gran favorito, Houssame Bennabbou, y en la segunda posición terminó Alberto Puyuelo, un atleta que «para nada» esperaba este éxito y del que se siente muy orgulloso apenas unas horas después de haberlo logrado.

«Todavía lo estoy asimilando un poco», reconoce el atleta. «Es que antes de la carrera yo miraba las marcas de cada uno y pensaba que teniendo un buen día pues podría pelear por un puesto entre los diez mejores, pero lo de conseguir una medalla era algo que no esperaba», cuenta.

Reconoce que en carrera se sintió «extraordinariamente» bien durante todo momento, en casi las tres horas de duración. «Desde el primer momento me sentí muy bien. Fui en el grupo de cabeza en todo momento y los atletas se iban quedando poco a poco; cada vez el grupo era más pequeño», va explicando sobre su actuación.

«Hubo un momento en el que éramos 8 o 9 atletas, yo seguía muy bien y empezaba a pensar que a algún atleta más podría ganar. Fue ahí cuando me decido por dar un cambio de ritmo»

La carrera soñada

Sigue contando que él mismo se iba sorprendiendo de lo bien que se encontraba pese al paso de los kilómetros. «Me daba la sensación de que iba como trotando a veces«, resume.

«Cuando hago ese ataque lo alargo un kilómetro y a la que me giro para mirar cómo iba el grupo me doy cuenta de que solamente me ha seguido Houssame. Ese es el momento en el que me doy cuenta de que tengo una oportunidad buenísima de pelear por una medalla«.

Sin embargo, Bennabbou pronto le quitó el sueño del oro porque en el momento se quedaron los dos solos, el máximo favorito lanzó su ataque final y se fue en solitario en busca de la victoria. «Se fue para adelante con un ritmo muy fuerte que para mí hubiera sido un suicidio intentar seguirlo», va recordando sobre esa última parte de la carrera.

Se queda solo y decide esperar a un segundo grupo. «Venían tres ingleses por detrás, quedaban 17 kilómetros de carrera y tomo la decisión de refugiarme en el grupo para ir un poco más cómodo», explica.

Su ataque final

«Fuimos juntos hasta los últimos tres kilómetros», continúa el jaques. «En ese momento veo que se queda uno de los ingleses y que nos íbamos a jugar dos medallas entre tres atletas. Tenía claro que no quería perder la oportunidad porque en otras carreras me había pasado que yendo bien al final se me había ido al final».

Así que decide tomar él mismo la iniciativa y coronando la cuesta más dura del circuito lanza su ataque final. «Hago un kilómetro constante a 3:10 y vi que no me podían seguir, así que incluso en el último kilómetro me pude relajar un poco porque tenía ventaja suficiente para llegar segundo».

Así es la narración completa de una carrera que jamás podrá olvidar.

«Esta ha sido mi primera internacionalidad y me voy con una medalla de plata. No se puede pedir más»

Y todo esto después de un «año complicado» por muchas cosas que le han ido pasando. «Yo acabo segundo el Campeonato de España de Maratón en 2021″, recuerda. «Pero después, cuando vuelvo a entrenar me sale una úlcera en un pie que me tiene mes y medio sin apoyar; no podía ni andar. Vuelvo a empezar a correr poco a poco, se me acumulan lesiones, tengo que preparar las oposiciones de maestro…».

Así que su cabeza dice basta, toma la decisión de aparcar los entrenamientos de calidad. «Me dedico a hacer un poco de deporte pero por salud, para mantenerme bien y me centro en las oposiciones. Gracias a ese trabajo y esfuerzo que hago las saco a finales de julio y el mismo día que me dan la noticia hago ya un primer entrenamiento fuerte», cuenta.

«He entrenado mucho este verano. Soy maestro y he podido hacerlo. He sacrificado las vacaciones, me he cuidado lo máximo posible y he hecho dos meses y medio muy intensos para llegar en este momento de forma al Campeonato»

Un atleta diferente

Esta primera internacionalidad le ha llegado a una edad adulta porque su historia no es como las de los atletas más habituales. «Yo soy de Jaca, un pueblo del Pirineo Aragonés y empiezo a hacer atletismo porque a mi padre le gustaba mucho y formó un club para entrenar a niños como yo; pero él no tenía ni los estudios ni los conocimientos necesarios, como es normal, para entrenar a atletas de gran nivel».

Puyuelo empieza a destacar pronto. «Lo hago a nivel aragonés, pero no a nivel nacional, porque seguramente no estaba haciendo los entrenamientos que tocaban para eso», continúa. «Después estudio INEF (Instituto Nacional de Educación Física) y mi hermano, que es seis años más joven que yo, empieza también a destacar un poco y me pide que lo prepare yo. En cuanto nos ponemos a ello él da un salto adelante, acaba segundo de España, empieza a ser internacional, va a un Mundial juveni de obstáculos…»

Así que durante un tiempo la Federación cuenta con él para que vaya a algunas concentraciones. «Me llevaron, siendo yo un crío, al Mundial de Cross de Punta Umbría de 2011 para que entrenara al equipo júnior. Tenía acabado el curso de entrenador nacional de atletismo».

Pero después de eso, empieza a centrarse en su trabajo como maestro y deja de entrenar a muchos atletas aunque se queda con su hermano.

«Ha sido en los últimos años cuando me volvió a picar el gusanillo de volver a entrenar fuerte, algo que no había hecho nunca antes. Empecé a mejorar, a bajar mis marcas… Y hasta que ha llegado esta medalla»

Y con el sabor de la plata en su boca, ya tiene un próximo gran reto en la cabeza, el Campeonato del Mundo de 50 kilómetros, que se celebrará el próximo mes de mayo de 2023 en Sudáfrica. «No hay convocatoria ni nada todavía, saldrá en los próximos meses, pero supongo que siendo segundo de Europa tengo muchas opciones de ir», dice.

Así que hasta entonces no sabe muy bien cuál será la hoja de ruta, pero sí asume que el gran objetivo será ese. «Igual hago un maratón antes, o tal vez busque mejorar mi marca de 10K o de media maratón, todavía no lo tengo decidido, pero todo formará parte de la preparación para ese Mundial», cierra.