Desirée Vila (Gondomar, Pontevedra; 15 de junio de 1998) acaba de aterrizar de Dubai como quien dice. Viene de disputar su primer Mundial como atleta paralímpica y todavía está asimilando esa experiencia en su cabeza.
“Pues la verdad es que estoy muy contenta con cómo ha ido y con el resultado. Era mi primer Mundial de Atletismo, he estado en las dos finales (100 metros y salto de longitud) y ha sido una experiencia totalmente nueva que me llevo para casa. Además, he aprendido un montón de todo esto y de todos los atletas con los que me he encontrado”.
Se siente feliz e ilusionada con lo que tiene por delante, que no es poca cosa, porque se considera una “persona positiva”. Sin embargo, su historia de superación es de las que ponen la piel de gallina. Gallega de nacimiento, la gimnasia acrobática pronto entró en su vida.
Con un talento innato para la especialidad, se proclamó campeona de España e incluso, siendo una niña, viajó a un Mundial, pero todo cambió de la noche a la mañana el 26 de febrero de 2015.

“Me dijeron que me tenían que amputar la pierna de un día para otro»
Una caída entrenando fue diagnosticada con rotura de tibia y peroné en un primer momento, pero el paso del tiempo no recuperó la zona afectada y la lesión terminó siendo una isquemia que acabó con la amputación de la pierna derecha de Desirée Vila. Una negligencia médica acabó con la carrera como gimnasta de nuestra protagonista, que recuerda aquel momento con amargura.
Fue muy duro al principio. Me lo dijeron de un día para otro, yo tenía 16 años y ni sabía que había prótesis ni nada de este mundo. Yo me vi encamada de por vida, en silla de ruedas y creía que nadie me iba a querer ni aceptar. Fue un momento muy complicado, de rechazo total”.
Esa experiencia cambió su vida por completo, pero poco a poco fue superando todo esto. Y en parte, lo hizo gracias al deporte. “A medida que pasa el tiempo te vas apoyando en la gente que te quiere y vas asumiendo que hay vida más allá de todo esto, que vas a poder caminar, correr, hacer deporte y acabas viendo todo con otros ojos”.
Y así se encontró con el atletismo, al que ya considera como “su deporte”, aunque no le fue fácil llegar hasta ahí porque antes probó en otros, intentando encontrar el que realmente la hiciera feliz. “Primero busqué seguir en la gimnasia, me saqué el curso de entrenadora, di clases a algunos niños, pero me di cuenta de que eso no me iba a permitir estar en la alta competición, que es lo que yo quería, así que fui buscando hasta que encontré el atletismo”.

“La etapa de la gimnasia ya está cerrada»
Aunque reconoce haber pasado página, la experiencia le acompañará siempre. “A ver, nunca olvidas algo así, no creo que haya que hacerlo. Yo doy charlas, he escrito un libro sobre esto… Pero hay que pasar página y entender que ya no voy a volver a ser campeona de España de gimnasia acrobática. Asumir que esa etapa está cerrada, pero que hay otras cosas».
Eso sí, yo sigo vinculada con la gente, con el deporte, pero sabiendo que estoy en otra etapa, centrada en el atletismo, que me gusta mucho y que me da otras oportunidades”, explica a Yo Soy Noticia, satisfecha de sus inicios en este nuevo deporte en el que ya es campeona de España.
Y una de esas oportunidades que se le brindan es la de poder estar en unos Juegos. “Es el objetivo de la temporada, tenemos antes un Europeo, pero está claro que la preparación está encaminada a Tokio 2020. Solamente estar allí ya es un sueño para cualquier deportista. Después, coger medalla o estar entre las cinco o seis mejores será muy complicado porque el nivel es altísimo”.

Disfrutando del atletismo
Una vez superada la fase inicial, Desirée reconoce estar disfrutando mucho de su deporte ahora mismo. “Cada vez me siento más cómoda. Al principio tenía miedo de volverme a lesionar o de no disfrutar de esto, pero ya está olvidado y dejado atrás. Ahora disfruto de cada entrenamiento, de todo, aunque hay días complicados en los que te duele todo. Ahora ya estoy totalmente mentalizada en que éste es mi deporte”.
Desde que es atleta, solamente ve los aspectos más positivos de su especialidad. “Es un deporte que no es solo correr, hay muchas pruebas. A mí me ha enganchado desde el primer momento porque compites contra una marca y siempre estás intentando superarte”, cuenta una chica que a día de hoy combina sus estudios en Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos, a la vez que entrena en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid.
Además, el hecho de entrar en contacto con tanta gente como ella le ha hecho darse cuenta de que cada uno tiene su propia historia personal. “Me ha hecho abrir los ojos en muchos aspectos. Me he dado cuenta de que no soy la única que ha pasado por problemas y dificultades, que cada uno tiene las suyas, su propia historia de superación y eso me ha ayudado mucho”.
Y desde que está dentro del deporte, pese a ser una recién llegada como quien dice, se ha dado cuenta del crecimiento a nivel global del deporte adaptado. “Es algo muy positivo y que está trascendiendo cada vez más a nivel social. La gente está cada vez más concienciada sobre todo esto y en el aspecto deportivo se está avanzando muy rápido. Quiero poder contribuir en que se siga hacia delante y los que vengan por detrás puedan disfrutarlo más todavía”, explica.

Gran éxito de su libro ‘Lo único incurable son las ganas de vivir’
Por último, también está muy agradecida de la aceptación que ha tenido su libro ‘Lo único incurable son las ganas de vivir’, escrito de forma autobiográfica y donde explica cómo cambió su vida y cómo ha ido adaptándose a ella.
“Ya vamos por la segunda edición. Estoy muy contenta porque yo en un principio no lo publiqué pensando en todo este impacto, pero me escribe mucha gente diciéndome que se siente identificada y que gracias a mi historia pues ahora han conseguido superarlo y tirar para adelante».
Poder ayudar a tanta gente es lo que más me llena”, describe emocionada.
Y es que la historia de Desirée Vila es la de una chica fuerte a la que la vida la puso a prueba, pero no pudo con ella. A los 16 años todo su mundo se derrumbó, pero lejos de venirse abajo encontró la motivación y la ilusión para salir adelante y reinventarse gracias a una nueva forma de vida. Ahora es una atleta paralímpica que ya está en la élite y tiene ante sí el reto de cumplir el sueño de estar en unos Juegos. La enseñanza está clara: nunca hay que rendirse ante la adversidad.






