España en general y València en particular están mostrando desde hace más de un mes el apoyo al pueblo ucraniano de diferentes formas. Sin duda, el ejercicio de la actividad deportiva siempre ayuda a olvidar momentáneamente los grandes problemas. Es por ello, que desde hace unas semanas el Club Antares Valencia acogió a dos niños y dos niñas ucranianas que se pusieron en contacto con el club para poder entrenar.

Los cuatro llegaron antes de que estallara el conflicto el 24 de febrero con la previsión de huir de la futura guerra con destino a ciudades seguras como es Valencia. Incluso, desde el club, esperan que durante «los próximos días se incorporen dos o tres chicos más en las próximas fechas», según explica a este diario Quique Herrero, secretario del Club Antares Valencia.

Quique Herrero: «La gimnasia artística es un deporte muy popular allí y es casi lo primero que buscan al llegar a Valencia»

La forma de ponerse en contacto con el club fue a través de las redes sociales y de la página web. O directamente porque ya conocían al club por algún contacto. «Cada uno vino por su cuenta. La gimnasia artística es un deporte muy popular allí y es casi lo primero que buscan al llegar a Valencia», comenta Quique.

En concreto, en la modalidad de Gimnasia Artística Masculina (GAM), entrena Heorhii, un niño de 7 años que lleva en el club valenciano más de un mes. Más tarde llegó, y compartiendo la misma modalidad, entrena Kyrylo, de 9 años. Hace dos semanas que se incorporó al club.

Los niños ucranianos Heorhii y Kyryl

Masha es otra de las niñas ucranianas que también está en las filas del Club Antares Valencia. Tiene 10 años y entrena en la modalidad de Gimnasia Artística Femenina. Y, por último, Roksolana, que entrena con el equipo de Gimnasia Rítmica. Llegó al club hace más de un mes y una empresa de material deportivo donó el equipo deportivo para ella. La guerra y el viaje de muchos ucranianos a España también nos deja la historia de Miroslava Sivolainen, una gimnasta ucraniana de nueve años acogida en Ávila.

Roksolana, entrenando

Una adaptación ideal

El reto de acoger a cuatro niños y niñas ucranianos no está en el nivel deportivo que puedan mostrar sino en la capacidad de adaptación a la ciudad, a los compañeros y sobre todo al idioma. Pero no parece existir inconveniente en ninguno de estos aspectos. Tampoco con respecto al idioma. Masha, la niña ucraniana de 10 años habla en ruso y en inglés, lo que facilita la comunicación. 

Pese a ello, Heorhii y Kyrylo, los dos chicos, no hablan inglés. Detalla el secretario del club que cuentan «con niños que hablan ruso y hacen de traductores. Así es más fácil que se puedan integrar». Hablamos de Filip, Aleksei o Vlad, que son valencianos con ascendencia rusa o ucraniana y que entrenan en el club desde hace años.

Quique Herrero: «Como son muchas horas de entrenamiento esto les beneficia para olvidar la guerra»

Lo más relevante de la labor que está haciendo el Club Antares Valencia a la hora de acoger a niños huidos del conflicto es que esto sirve «para alejar el problema de la guerra». «Como son muchas horas de entrenamiento esto les beneficia para olvidar la guerra y la verdad que se están adaptando muy bien», añade Quique.

Equipo de Gimnasia Artística Femenina con Masha

Desde el club también se está valorando si se inscriben en los próximos campeonatos para competir y que se sientan ya plenamente integrados. Lo que es seguro es que la predisposición del Club Antares Valencia es máxima. Una muestra de solidaridad hacia el pueblo ucraniano y, sobre todo, a los refugiados.