El deportista español Pablo Fernández lo ha vuelto a hacer, ha devorado otro de esos récords que parecen imposibles de lograr. Ha estado 26 horas y treinta y ocho minutos nadando sin parar, batiendo un récord que llevaba imbatido 15 años.

Y es que ha nadado la distancia más larga que nunca se ha hecho en el océano, en solitario y sin parar. Mientras iba compitiendo iba derribando marcas y, de paso, dos Récord Guinness: la distancia más larga nadada en 24 horas en aguas abiertas y mejorar en una hora y cuarto la mejor marca de 100 kilómetros nadados en aguas abiertas.

El mayor reto de su carrera

Por el camino, además de al cansancio, Fernández ha tenido que enfrentarse a medusas, a tiburones, algas y aguas muy revueltas por los huracanes, pero nada de todo esto han frenado a Pablo, que ha querido dedicar esta particular victoria a la causa cubana y lo ha hecho bajo el lema #juntosporcuba.

«Ha sido el mayor reto de mi vida. Acabé exhausto, pero estoy inmensamente feliz y orgulloso. Ha sido mi mayor superación personal hasta la fecha»

Y eso que tuvo que arrancar hasta en dos ocasiones este desafío, puesto que el primero de los mismos se tuvo que cancelar por los fuertes vientos y por el oleaje, algo que provocó que el 80% de la tripulación enfermara.

Todo ha tenido sentido al final porque ha logrado superar este longevo récord y por haberlo hecho por una buena, ya que se han recaudad 55 millones de euros en donaciones a través de su plataforma solidaria Oceans.club, cuyo objetivo será el de retirar 250 toneladas de plástico del océano, uno por cada kilómetro nadado.

«En todos mis retos de natación es desmoralizador cruzarme con más basura que vida marina»

Y todo lo ha logrado contando, tan solo, con la ayuda de unas gafas y un bañador, tal como establecen las reglas de la Asociación Mundial de Natación en Aguas Abiertas y Guiness World Record, que fueron quienes acreditaron este nuevo hito en el currículum del español, quien ya acumula un total de cinco Récords Guinnes y otros siete récords mundiales, datos que lo convierten en uno de los nadadores de aguas abiertas más laureados de todos los tiempos.

Condiciones extremas

Tampoco ha sido fácil por el hecho de las complicadas condiciones del mar, así como por la situación actual de pandemia, que ha complicado mucho toda la parte logística, como él mismo ha explicado. «Han sido mucho más extremas y difíciles», comentaba. «Estas aguas, en la temporada de verano, destacan por sus altos niveles de salinidad y la gran presencia de algas, así como de oleaje y viento. Todo eso ha hecho que el reto haya sido aún más complicado».

Fernández terminó este espectacular reto en las aguas abiertas de cerca de Cabo Cañaveral tras más de 24 horas nadando sin descanso. Pero ambicioso como nadie, decidió no parar ahí y seguir para completar esos 250 kilómetros en 26 horas y 38 minutos. Y eso es lo que ha terminado por hacerle reconocer que este ha sido desafío más duro al que se ha enfrentado.

Y es que además de la dureza física, también mentalmente ha sido complicado para él y para todo su equipo que lo ha acompañado.