Cuando usted piensa en las Baleares en general y en Mallorca en particular seguramente evocará imágenes de sus playas, esas que tantas veces vemos en televisión, sin embargo, Tofol Castanyer está dispuesto a enseñarnos ese otro gran tesoro que esconde la isla, la Serra de Tramuntana, que es patrimonio de la humanidad por la Unesco.
«La gente lo sabe, son conocedores que la tenemos aquí y que tiene sus encantos, pero en la práctica ningún joven viene a pisarla y a vivirla»
Con la idea de cambiar esto y de que sean los propios mallorquines los que empiecen a valorar lo que tienen nació este proyecto que guardaba para más adelante Tofol Castanyer pero que ha tenido que adelantar por la actual situación provocada por la crisis del coronavirus.
54 cimas en 29 horas
«Esto era un proyecto de vida, un reto que me hacía mucha ilusión, pero lo he llevado a cabo ahora por pura casualidad», comienza explicando el deportista mallorquín, orgulloso como pocos de su tierra. «Yo se que lo más ha llamado la atención es la parte deportiva, las 54 cimas y las 29 horas, pero hay mucho más detrás de todo eso».
Enamorado de Serra de Tramuntana, Castanyer pone el foco de todo este desafío en la parte educativa. «Yo quería enseñar mi tierra e intentar llevar esto a las escuelas, que los niños sepan lo que tenemos aquí. El objetivo es que esto termine en un proyecto audiovisual», cuenta sobre sus planes.
«Es que la gente sabe que está ahí, pero al final no vienen a conocerla. Yo quiero cambiar eso porque a mí me la enseñaron de pequeño, cada fin de semana»
Sin embargo, al margen de esta parte educativa, el reto deportivo ha sido realmente espectacular y que no lo había hecho nadie. Tofol Castanyer ha ascendido las 54 cimas de más de 1.000 metros que tiene la Serra de Tramuntana y lo ha hecho en apenas 29 horas. «Creo que ni los mallorquines sabían que había tantas montañas de más de 1.000 metros aquí», bromea el protagonista.

«Fue un proyecto que le presenté a Salomon y a ellos les encantó la idea. Preparamos la ruta y lo llevamos adelante. Nos llevó un tiempo prepararla bien, hubo que pedir permisos y tal y tocó retrasarla al mes de julio, así que lo hemos hecho con un poco más de calor, aunque es algo que no me preocupa mucho porque me va mejor que el frío», resume a Yo Soy Noticia.
«Ha sido una locura. 29 horas y 49 minutos sin descanso, con momentos duros, pájaras, un par de caídas, pero sin rendirnos. Nunca pensé en abandonar, ni mucho menos»
Conforme va relatando todo lo vivido, reconoce que el mayor peligro eran las posibles caídas en crestas o laderas. «En una de ellas me hice daño en el codo, me preocupó un poco al principio, pero pude continuar».
Aunque salió sin pretensión alguna respecto al tiempo que le costaría, una vez acabado ahora está orgulloso de haberlo logrado en menos de 30 horas. «Creo que ha estado muy bien. Solamente necesité un poco de ayuda en un mil muy técnico que había que escalar donde dos bomberos me echaron una mano. Esa era la parte que más me preocupaba».
Sin dormir y sin sentarse
Durante esas 29 horas no se paró a dormir. «Era algo que tenía claro. Tampoco me senté porque si me sentaba igual no me levantaba. Hubo algunos momentos que me subieron algo para comer en las pocas zonas en las que toqué la pista, fue algo de pizza y de arroz, pero nada, me lo comí de pie, rápido, en 5 u 8 minutos y a seguir. Esa era la idea, no parar, beber y continuar con la ruta».
Aunque ahora mismo se siente todavía un poco cansado, su cabeza no deja de pensar en planes y desafíos nuevos que afrontar. «Hay algo entre manos, claro que sí, pero creo que un proyecto de estos cada año ya va bien», explica.
«El cuerpo se queda agotado, le pegas un tute muy fuerte, sobre todo a nivel orgánico. Obligas a tu cuerpo a hacer algo muy fuerte y se necesitan varios días de recuperación»
Ese tiempo ya ha pasado y ahora ha recuperado sus entrenamientos normales. «Me vuelvo a encontrar bastante bien», describe, aunque tiene claro que cualquier reto que venga por delante lo hará acompañado de esa parte solidaria o educativa. «Es lo que me apasiona. Lo que me gusta es poder combinar mi experiencia en la montaña con una segunda intención, bien sea solidaria o educativa, pero siempre unir el deporte con algo más. Eso es lo más chulo para mí, que haya un fin secundario detrás y que se pueda aportar algo a la sociedad».





