El deporte está lleno de estas historias, de promesas que no llegan arriba por diferentes motivos; unas se conocen y otras no. Ese no será el caso de la nadadora valenciana Eva Vilar (24 de enero del 2000, Valencia), porque ella llegará. Y lo hará más pronto que tarde. Promesa de la natación española, una lesión en el hombro le ha truncado los dos últimos años de su carrera, pero a sus 20 primaveras ha vuelto a la senda correcta, ha encontrado un fisioterapeuta nuevo y está más cerca de la recuperación total.
La lesión que le ha cambiado la vida
«Me lesioné en una concentración en Lanzarote con la selección española de Aguas Abiertas. En ese momento no dejé de entrenar porque tenía una etapa de la Copa de Europa en Francia que servía como clasificatoria para el Europeo», sin embargo, la realidad le golpeó con dureza en ese momento.
Vilar soñaba con ser la primera española júnior en competir en el Campeonato de Europa, pero «la lesión empeoró y tuvimos que tomar la dura decisión de renunciar», confiesa con cierta resignación.
«No consiguieron dar con un diagnóstico definitivo, no tuve un tratamiento adecuado y fue muy frustrante para mí porque no logras ver la luz al final del túnel y vas dando tumbos sin saber que tienes qué hacer para curarte»
Cuando empezó la recuperación, le aconsejaron el reposo, pero el dolor no se fue y las sensaciones no fueron buenas. Y han sido así los dos últimos años de su vida, entrenando pero sin competir. «Mi día a día ha sido un poco difícil y me ha costado mucho asumirlo tanto física como psicológicamente», va narrando sobre toda esta situación que le está tocando vivir justo en el momento en el que su carrera como nadadora despegaba.

«Llevo mucho tiempo con dolor, sin poder aguantar entrenamientos que antes hacía sin problema. Echo mucho de menos competir y siento impotencia por no poder nadar cuando me apetece y no poder solucionar la lesión»
Son palabras duras en una deportista tan joven y que ya ha descubierto la cara más dura del deporte. Sin embargo, pese a pasar por todo esto, también hay una parte positiva que ha ido descubriendo en este proceso. «Lo bueno es que me he dado cuenta de la gran cantidad de gente que me apoya y que está a diario conmigo, dándome ánimos y confiando en mí. Por suerte, hace tres meses fui a un fisioterapeuta nuevo que por primera vez me ha dado un diagnóstico claro. Ahora tengo un seguimiento y un tratamiento que me están haciendo mejorar».
Su vuelta, progresiva y sin prisas
Con la mochila cargada de experiencia, la nadadora tiene claro que no es el momento de lanzar las campanas al vuelo. «Vamos a ir poco a poco, eso lo tengo claro, aunque ahora mismo tengo una visión positiva de cara al futuro y al hecho de tener un plan establecido. Me siento mejor anímicamente», confiesa mientras pasa con los suyos esta cuarentena.
«Cuando todo esto pase, tengo la esperanza de poder entrenar progresivamente e ir mejorando día a día con este nuevo tratamiento», cuenta con una sonrisa de esperanza, sabiendo que esa luz que estaba tan lejos ahora se va acercando.
«No me pongo fecha para volver a competir a alto nivel. Esto me ha enseñado a ser cauta y no tener prisa. Regresaré cuando el cuerpo me lo pida»
Denota madurez en cada una de sus palabras y muestra un aplomo que no siempre ha tenido en los momentos más complicados. «Mi objetivo siempre fue el de rendir al máximo, disfrutar de mi carrera como deportista. Soy ambiciosa, aunque nunca me he planteado un sueño específico«.

Inolvidable etapa como júnior
Y es que recuerda con gran cariño esa etapa como júnior que tantas alegrías le dio. «Es una experiencia que jamás voy a olvidar. Y no por los resultados solamente, sino porque me demostré a mí misma que con esfuerzo, constancia y sacrificio, las cosas dan su fruto. Esto ocurre tanto a nivel deportivo como personal. He pasado por momentos inolvidables».
Como todos en este momento, Eva Vilar siente una gran preocupación ante la pandemia del coronavirus. Es estudiante de enfermería y sabe lo complicado que debe ser para todo el personal sanitario afrontar un problema como este. «Lo más importante ahora mismo es poder acabar con el virus y que todo el mundo pueda recuperar la normalidad», cuenta.
Al ser deportista y dedicarse a la natación, está claro que sus entrenamientos no pueden ser los idóneos. «Para nosotros es fundamental el contacto diario con el agua porque requiere mucha sensibilidad. El cuerpo necesita adaptarse a un medio que no es el habitual».
Sin embargo, no descansa ni pierde el tiempo en su casa. «Trato de mantenerme en forma con circuitos de autocarga, de cardio y de fuerza», describe sobre su actual día a días tras más de tres semanas de confinamiento.
«Intento sacar provecho de cosas que tengo en casa como garrafas de agua, comba o cualquier cosa que sirva para ejemplificar un pequeño gimnasio»
Sus entrenamientos durante el confinamiento
Es un proceso por el que está atravesando todo el deporte mundial y que estamos viendo habitualmente a través de las redes sociales. «Mi entrenador me pasa entrenamientos y retos diariamente y así puedo llevar todo esto de una forma mucho más amena. A la vez, nos obliga a todo mi grupo a entrenar unidos y a mantenernos en contacto entre nosotros», explica la joven valenciana.
«Intentamos hacer sesiones de ejercicios que se parezcan lo máximo posible a los movimientos que hacemos en el agua, así tratamos de evitar que la musculatura se debilite. De normal, nosotros hacemos unas cuatro horas de entrenamiento al día si contamos el gimnasio y el agua, ahora las rutinas que estamos haciendo son aeróbicas, para no perder el fondo que ya tenemos adquirido».
Entrenar, estudiar y hacer vídeollamadas con sus amigos. Así va pasando la cuarentena Eva Vilar, aunque, eso sí, se guarda algo de tiempo libre para los fines de semana. «Aprovecho para ver series y para los juegos de mesa», dice entre risas, feliz de haber recuperado la sonrisa y sabedora de que va dejando atrás una etapa complicada. Sus días son cada vez más claros y seguro que lo mejor está por llegar.
Pronto estaremos contando sus victorias.






