Cuando apenas faltan pocas horas para que arranquen los Juegos Paralímpicos de Pekín 2022, Vic González atiende a Yo Soy Noticia desde el aeropuerto. «Me siento muy cansado, la verdad», son sus primeras palabras que ya sirven para corroborar de primera mano todo el trabajo que ha hecho los últimos tiempos para poder estar en esta gran cita del deporte adaptado.

Especialista en snowboarder cross, González es uno de los dos españoles -junto a Pol Makuri- que participará en Pekín, pero el camino hasta certificar su presencia no ha sido nada sencillo. «He tenido que competir en muchas pruebas de la Copa del Mundo para poder clasificarme. He tenido que hacer una planificación muy intenta, con muchos picos de forma, así que llego muy cansado a los Juegos, pero no me quedaba otra para poder estar aquí».

«Afronto estos juegos con una madurez mucho mayor. La experiencia de PyeonChang me ha servido para darme cuenta que formo parte de algo más grande, que es el poder mostrar la discapacidad a todo el mundo»

A disfrutar de su segunda experiencia en unos Juegos

Acude a Pekín sin pensar en un resultado concreto o en otro. «No sueño con una medalla. A nivel personal y si te soy completamente sincero, me sentiría más feliz conmigo mismo quedando el último y yéndome feliz que logrando una plata y marchándome cabreado por no haber logrado el oro. Voy a disfrutar de todo esto, de lo que hago y sin necesidad de pensar en ganar una medalla».

A Víctor González, en 2015, le diagnosticaron tetraplejia después de un accidente haciendo snowboard y tuvo que escuchar como recibía el mensaje de que tal vez no podría volver a caminar, sin embargo, gracias a su tesón y a su esfuerzo está a nada de completar el sueño paralímpico por segundo vez. «Yo me tomé la rehabilitación como un deporte, como una aventura; aunque ha decir verdad tengo que reconocer que por mucha actitud que uno le ponga sin un entorno adecuado hubiera sido imposible lograrlo. Le debo mucho a toda esa gente que estuvo conmigo».

Por eso tiene claro que nunca hay que rendirse ni dar las cosas por hechas.

«Lo más importante en la vida y lo que más cuesta aprender es que el camino hasta el éxito está lleno de pequeños fracasos. Cada fracaso enseña una lección muy importante. Hay que saber tener paciencia, conocer los fracasos y aprender de ellos»

Foto: Gorka Martínez

Aprender a levantarse una y otra vez

Es una lección y unas palabras que busca trasladar a toda la sociedad, pero que van dirigidas especialmente para esa gente que se encuentra en una situación similar a la que él vivió tras conocer su lesión. «Tienes que asumir y ser consciente de que vas a pasar muchísimos días en los que vas a caerte y que tendrás que levantarte una y otra vez».

En su caso particular, deja constancia de que el deporte fue clave para salir adelante. «Fue algo vital. Los valores del deporte son fundamentales, sin embargo, creo que también es muy importante todo lo que hayamos hecho en nuestra vida anterior a una lesión como la que tuve yo. Esto es algo que los médicos deberían valorar a la hora de afrontar una rehabilitación de estas con cualquier paciente».

Tras años de esfuerzo, trabajo y constancia, Vic González pudo volver a subirse a una tabla de snowboard y hacer bajadas a un nivel muy alto, algo que le permitió disfrutar de los Juegos de PyeongChang y que ahora también va a poder estar en los de Pekín. Y todo eso siendo consciente de que se dedica a una disciplina muy minoritaria porque estamos hablando de deporte adaptado de invierno.

«Yo creo que aquí un problema social y de cómo se entiende la inclusión del deporte adaptado en la sociedad«, explica con claridad.

«El dinero no se destina a estas disciplinas y el que se destina a ellas no se gestiona correctamente. Es evidente que hay algo que no está funcionando cuando España solamente tiene a dos deportistas representando a su delegación en estos Juegos»

Los problemas del deporte adaptado en España

Es un problema de concepto que va más allá de generaciones más o menos talentosas. «Tenemos montañas, tenemos estaciones de esquí e igual habría que facilitar a los deportistas instalaciones para poder entrenar, mejorar y competir. No puede ser que la única solución es esperar a que el deportista falle para sacarlo del sistema de becas y demás. Algo no está funcionando bien».

Sin embargo, busca ver el vaso medio lleno y sí es consciente de que poco a poco algo se va avanzando. «Es verdad que gracias a los medios o a las redes sociales nos estamos haciendo un hueco y estamos teniendo la visualización que merecemos. Se nos ve más, pero todavía hay mucha ignorancia al respecto», sigue apuntando el deportista.

Pone el ejemplo de otros países como Estados Unidos «donde los deportistas paralímpicos tienen el mismo trato en todo que los olímpicos» e incide en el hecho de que «España está bastante por detrás de esos países, incluso de otros que ni siquiera tienen montañas», recalca.

«Ahí tenemos el ejemplo de Holanda, que nos supera por mucho en deporte de invierno olímpico y paralímpico y ellos no tienen ni una montaña», explica a apenas unas horas de que arranquen los Juegos Paralímpicos de Pekín.

«Llevamos mucho tiempo arrastrando la coletilla de que no somos un país de historia nórdica, pero tenemos muchas pistas, estaciones, hay clubes que compiten cada fin de semana. Es una excusa que se lleva utilizando mucho tiempo y es algo que no es cierto», finaliza.

Foto y foto de portada: Gorka Martínez