«Ahora no toca pensar en la moto, hay otras prioridades para todo el mundo», comienza explicando Margot Llobera (Andorra, 1996), una piloto que está demostrando una gran generosidad y solidaridad en tiempos muy complicados para todo el mundo. Lejos de esconderse y dejar pasar el temporal, ella se ha echado la manta al hombro y está peleando contra el coronavirus en primera línea, haciendo mascarillas con su impresora 3D y repartiendo comida a domicilio a las personas que más lo necesitan.

«Es que es lo mínimo que podemos hacer. Eso y ser responsables estando en casa, además de agradecer y apoyar a todo el personal (sanitarios, guardias civiles, sector de alimentación…) que se está jugando la vida por todos nosotros», va contando la protagonista de esta historia, una incansable del deporte, que se quedó a las puertas de estar en el Dakar 2020 y que va a pelear por estar en la próxima edición. «En términos de entrenamiento, mecánica, prensa o comunicación, seguimos trabajando con ese objetivo, pero el tema de los patrocinios ahora lo hemos parado».

Su única prioridad, la lucha contra el coronavirus

Tiene claro que ahora no es momento de ir a pedir dinero. «La situación es muy complicada y hay que arrimar el hombro para que esto pase lo antes posible y de la mejor manera para todos. Cuando las cosas se vayan reactivando, ya pensaremos en eso», describe la andorrana, que se muestra tranquila, sobre todo, por cómo está la situación en su país. «Aquí lo tenemos bastante controlado, se cerró pronto todo y por suerte no nos faltan recursos sanitarios».

Foto: Bewolfish

Lo que sí hizo nada más que vio la oportunidad fue el ponerse a hacer mascarillas, sabiendo que toda ayuda siempre es poca en este preciso momento.

«Cada mascarilla tarda aproximadamente una hora y media. A nosotros nos mandan un archivo con unas características, configuramos la máquina y nos ponemos a imprimir. Es un procedimiento que hay que tener claro, pero que es bastante simple»

Así es como define Margot Llobera el trabajo de hacer las mascarillas, un bien muy preciado en muchos países, aunque ese no es el caso de Andorra. «Aquí aún tenemos las hospitalarias y las nuestras son como un extra. Todo el personal sanitario tiene las hospitalarias, como he dicho, pero las que hacemos nosotros están bien porque cubren los ojos, así que te protegen toda la cara«.

Las mascarillas, un tesoro para muchos países

Sin embargo, al no ser tan necesarias en Andorra, la piloto, que no gestiona hacia dónde se dirigen todas las que hacen, sí que sabe que hay «contacto directo con los Ministerios de Sanidad tanto de España como de Francia«.

Y es que ellos solamente se encargan de la elaboración de las mismas, una idea «que vino de ‘Andorra Makers’, una asociación que se dedica a este tipo de cosas y que recogieron el guante de lo que se estaba haciendo en otros países. A nosotros nos pasan la tolerancia, las medidas de higiene y cuando lo tenemos todo listo se las dejamos a Cruz Roja«.

Lo que está claro es que su implicación con la causa es más que evidente y tiene clara que esa debe ser la única prioridad de toda la sociedad.

«Echo mucho de menos la moto, claro, pero eso no es una preocupación ahora mismo. Hay mucha gente que lo está pasando mal y ahora tenemos que intentar acabar con el virus»

Pese a estar tan ocupada con su ayuda solidaria, no descuida sus entrenamientos. «Creo que incluso se puede mejorar la parte física; estoy haciendo bici estática, pesas. Mi entrenador me pasa lo que tengo que ir haciendo. La realidad es que no estoy parando».

Foto: Bewolfish

En términos de competición, la situación es diferente porque, como ocurre con todo el deporte mundial ahora mismo, las pruebas están canceladas o suspendidas. «Está claro que esto te corta el año, pero bueno, no pasa nada. Hay que adaptarse. Si se van cancelando carreras, pues son entrenamientos importantes que dejo de hacer. Me lo estoy tomando como si estuviera lesionada, sigo entrenando, con más calma, con más tiempo…».

La ilusión del Dakar 2021

Demuestra en cada palabra que su única preocupación es solucionar esta crisis cuanto antes.  Y después ya se pensará en el Dakar 2021, una cita que no se quiere perder después de no haber podido llegar a la de este año. «Fue una pena, es verdad, porque fue un año y medio de mucho trabajo, pero a la vez acabamos contentos porque este proyecto no tiene un camino marcado y ese trabajo ya está hecho», va contando.

Por ver el vaso medio lleno, Margot explica que en su momento fue «una lástima que no pudiera salir después de haber hecho todo de la mejor forma posible», pero que tenía por delante «un año más de entreno».

Pese a ello, no reniega de todo esto. «Ya sabía lo que había antes de empezar y el hecho de poder luchar por todo esto ya es mucho«, peso eso no quita el enorme desgaste mental que conlleva esa situación que se alarga meses y meses esperando encontrar los patrocinadores suficientes para poder afrontar el reto y la aventura de participar en el rally más duro del mundo, una experiencia única para todos aquellos que lo disputan.

«Estás todo el año a la espera de la decisión de un tercero. Casi todo se cierra a última hora y estás así todo el año. Es un desgaste grande, nosotros presentamos proyectos que creemos que son interesantes, pero tienen que decidir ellos»

Foto: Bewolfish