Todos hemos arrancado a entrenar después de mucho tiempo, y sabemos que los días posteriores se hacen difíciles. Dificultad para agacharse, sentarse o incluso ponerse la chaqueta, porque a cada rato nuestro cuerpo nos recuerda que tenemos agujetas en los diferentes grupos musculares.

Pero quizá también habrás oído aquello de que las agujetas se van más rápido si no dejas de entrenar, si te lanzas al gym o a la calle a seguir practicando deporte y ejercicio físico aunque parezca que cuesta más.

Los expertos hablan de los beneficios de seguir activos en el deporte aunque estemos con las agujetas a cuestas los primeros días. El movimiento impedirá que los músculos se queden rígidos, algo que si ocurriera haría que aún sintiéramos más dolor al realizar cualquier movimiento.

Moviéndonos favorecemos el aumento de flujo sanguíneo, lo que ayuda a nutrir y oxigenar el músculo. A pesar de las agujetas, hay que hacer ejercicio para evitar que los músculos se queden rígidos.

Ejercicio moderado con agujetas

Conviene seguir en marcha con el deporte pero sin pasarnos de intensidad, porque no debemos olvidar que si tenemos agujetas es precisamente porque nuestro cuerpo nos recuerda que hace tiempo que no ejercitamos los músculos. No queremos lesionarnos por ir demasiado rápido, o fuerte, en nuestra rutina de entrenamiento.

Así, realizando ejercicio con agujetas aunque sea de forma suave-moderada, conseguimos que el músculo vuelva a regularizar su metabolismo y su contractibilidad.

Porque insistimos, la aparición de las agujetas al empezar a realizar un deporte es debido al nuevo tipo de movimiento o esfuerzo al que sometemos a nuestros músculos, que no están acostumbrados y necesitan adaptarse. No escuchar a nuestro cuerpo solo puede acabar derivando en algo más feo en forma de lesión, y eso es lo único que hay que evitar, no lo de hacer deporte con agujetas.

Quedarnos en casa unos días hasta que estas ‘compañeras’ nos abandonen no es lo recomendable, porque mientras que activarnos de forma suave-moderada favorece la recuperación lo contrario, estar quieto, puede derivar en un proceso más lento.

Poniéndonos técnicos en lenguaje de expertos, vendría a ocurrir en nuestro cuerpo y músculos que la oxigenación y nutrición de la célula muscular se retrasarán, y entonces la sensibilidad neuronal a nivel celular se mantendrá por mayor tiempo.

Ah, y ojo con lo de seguir con la actividad física pero cambiando radicalmente de deporte. Si las agujetas las sufres por haber ido al gym, no te vayas a hacer un tipo de actividad muy distinta mientras te duren estas molestias. Porque, según los expertos, si es algo completamente distinto al ejercicio realizado inicialmente que nos hizo tener agujetas, volveremos a tenerlas.

Estirar o no estirar, esa es la cuestión para saber si previenen las agujetas

Rápido y fácil: no esperes que por mucho que estires antes, durante o después de la actividad física realizada tras mucho tiempo alejado del deporte vaya a impedir que te ‘visiten’ las agujetas. Puede que las sientas menos, pero estarán ahí durante un tiempo. No lo dudes.

Eso sí, no seas ‘animal’ y cuida el tema de los estiramientos. Te harán entrenar mejor, que el ejercicio sea mejor recibido por los músculos y sobre todo previenen las temidas lesiones.

Desde la Federación Española de Actividades Dirigidas y Fitness (FEDA), recuerdan que el hecho de estirar y tensar los músculos antes y después de una actividad física aumenta la flexibilidad, favorece la circulación y la relajación, así como reduce la tensión muscular, entre otros beneficios.

Convivencia de las agujetas y el ejercicio

– Hidrátate con abundante agua o bebidas isotónicas durante y después del ejercicio físico.

– Aliméntate bien con independencia de la opción que hayas elegido: tradicional, vegetariana, vegana… Comer bien y de todo favorece la recuperación muscular.

– Descansa mucho y bien porque dormir las horas necesarias y tener los músculos relajados evita que las agujetas aparezcan antes.

– Y no olvides algo: realiza un calentamiento completo y adecuado antes de comenzar el ejercicio físico.