No perder el ánimo es fundamental para los deportistas en una situación como esta, de confinamiento y de un desgaste mental sin igual. Es el caso del tenista en silla de ruedas Martín de la Puente (Pontevedra, 22 de julio de 1999), quien se está manteniendo bastante positivo pese a todas las dificultades. «Yo no creo que este sea un año perdido. Todas las experiencias suman y los deportistas estamos aprendiendo nuevas formas de entrenar».
Está con su familia pasando este tiempo en Vigo, y se encuentra bien y llevando a cabo los entrenamientos que le han marcado. «Hago mis rutinas de ejercicios diarios y también tengo una hora de visualizaciones técnicas de tenis, así que sigo haciendo cosas para que cuando toque volver no sea partiendo desde cero», comenta a Yo Soy Noticia el protagonista de esta historia.
«Es una situación compleja. No le puedo dedicar todas las horas que quisiera a la raqueta, pero esto no son unas vacaciones y yo intento entrenar todo lo que puedo»
«Esto supera nuestros límites»
Pese a llevarlo bastante bien, es perfectamente consciente de que esta es «una época complicada», sin embargo, no se permite pensar mucho en ello, porque todo esto está pasando por un problema «de causa mayor. Es algo que supera nuestros límites. Lo primero es la salud y lo único que tenemos que hacer los deportistas es echar una mano a la sociedad».
Ya son cuarenta días de confinamiento y el desgaste se empieza a notar. «Hay que tener en cuenta que los deportistas nos pasamos la vida intentando entrenar al máximo, intentando mejorar día tras día. Por eso es tan importante el aspecto mental, porque estamos encerrados y la situación es muy nueva para todos. Yo he hablado con muchos compañeros y cada uno lo está llevando de una forma, unos mejor y otros peor. Es normal que todos estemos un poco cansados de estos días».
Martín de la Puente es un niño prodigio del tenis en silla. Cuando era pequeño le detectaron una enfermedad rara que lleva por nombre síndrome de Proteus y que implica un crecimiento anormal de los huesos. El desconocimiento de la enfermedad acabó provocándole más de quince operaciones durante pocos años, hasta el punto de que a los ocho años le tuvieron que amputar parte de su pierna izquierda.
Río 2016, la mejor experiencia de su vida
Él, que ya jugaba al tenis, tuvo que adaptarse y aunque le costó tomar la decisión, terminó por probar en el tenis en silla, donde ha tenido un crecimiento meteórico y con apenas 17 años se plantó en los Juegos de Río.
«Fue una experiencia única. Con 15 años ya estaba viajando por todo el mundo para intentar clasificarme. Disfruté mucho, aprendí un montón y es algo que recordaré toda la vida»
Desde entonces hasta ahora ha crecido y ha madurado como jugador, y eso lo sabe él perfectamente. «Aquella fue la mejor semana de mi vida, experimentas muchos sentimientos y yo disfruté mucho de la villa, del ambiente, pero también aprendí de la tensión que se vive, del cosquilleo de las medallas. Creo que gracias a eso voy a llegar curtido a los próximos».
Y ahí es donde entra ya en juego esa cita histórica de Tokio, finalmente aplazada para el próximo verano debido a la pandemia del coronavirus. «Mira, los Juegos es un evento único. Cuando cualquier persona hablaba del año 2020 inmediatamente le venía a la cabeza que es un año olímpico, así de importante son los Juegos«, va contando sobre la evolución de los acontecimientos de las últimas semanas.
«El aplazamiento es la mejor decisión que el Comité Olímpico Internacional podía tomar. Han hecho lo que toca, que es poner la salud de todo el mundo por encima. No hay nada más importante que eso. Era algo necesario», confiesa un tenista que tiene encaminada su participación en Tokio gracias al buen ránking del que dispone a día de hoy y que le hace soñar, aunque sea remotamente, con la posibilidad de colgarse allí una medalla.
Y es que está convencido de poder llegar en un gran momento de forma. «El tema de las medallas es complejo, porque en nuestro deporte, los ocho primeros son muy dominantes, pero yo he madurado desde Río, he profesionalizado mucho más mis entrenamientos y el tenis es un deporte de sensaciones, de semanas. Jugar bien siempre da opciones de ganar y pienso prepararme a tope para que Tokio sea un gran evento para mí».
Sigue en esta misma línea valorando esa cita. «Es complicado hablar de resultados ahora mismo, pero en deporte puede pasar cualquier cosa. Todos entramos a la pista pensando siempre en ganar. Es verdad que una medalla sería un sueño para mí, pero tenemos que ir día a día, estamos en abril de 2020 y habrá que ver cómo estamos en abril de 2021″, explica cuando faltan todavía 15 meses.
Hay que priorizar la salud
Lo que sí tiene claro a día de hoy es que no se deben asumir riesgos por volver a competir, sobre todo después de que se hayan aplazado los Juegos, que era lo que más incertidumbre generaba a todos los deportistas.
«Yo quiero que se juegue cuando se pueda garantizar la salud de todos. No se debe arriesgar nada, no tenemos prisa. Hay que retomarlo cuando sea seguro para todo el mundo. Se han aplazado torneos con este objetivo y yo prefiero que no se tome ningún riesgo, qué más da esperar un mes más o menos»
En España, Martín de la Puente es uno de los dos dominadores del tenis en silla, junto a su compañero, amigo y rival Dani Caverzaschi, a quien tiene en muy buena estima. «Creo que tenemos una rivalidad que es buena para los dos, porque nos obligamos a subir nuestro nivel. Somos buenos amigos fuera de la pista y duros rivales dentro. Ninguno queremos perder, pero esto es deporte. Cuando competimos queremos noquearnos, como debe de ser», reflexiona.

Sin embargo, tiene claro que haber coincidido con él en el tiempo es «algo bueno» para todos. «Juntos podemos intentar ayudar a los otros chicos a subir su nivel y que se cojan a nuestro tren. Ojalá la gente pueda aprovecharlo. Nosotros estaremos preparados y esperándolos en la pista», bromea.
Aunque es casi un recién llegado a la élite del deporte paralímpico, tiene claro que poco a poco se van haciendo mejor las cosas. «La tecnología nos ha ayudado y los Juegos están teniendo cada vez más presencia, más sitio en los medios. Hay que intentar que siga así y que la gente vea que lo que hacemos es deporte y podamos tener las mismas oportunidades que los deportistas sin discapacidad».
Lo que está claro es que el volumen de interés y repercusión siempre aumenta con la llegada de los Juegos.
«Es algo totalmente lógico y normal. También sube el interés por el fútbol cuando se acerca la final de la Champions. Nuestro objetivo debe ser intentar llegar al aficionado cada día más, independientemente de lo cerca o lejos que estén los Juegos»





