Inmerso ya de lleno en un ciclo paralímpico que concluirá en poco más de dos años con los Juegos de París, Daniel Gavilán lleva sobre ruedas su camino hasta allí y este pasado fin de semana logró un gran éxito consiguiendo la medalla de bronce en el Campeonato de Europa para ciegos celebrado en Cagliari, en la isla de Cerdeña.
Satisfecho y feliz por lo logrado, el madrileño habla con Yo Soy Noticia pocos días después del evento y explica sus sensaciones cuando la temporada aún tiene grandes desafíos por delante.
«Me encuentro bien y me vengo contento con el resultado obtenido en la competición, pero me quedo con la espinita de no haber podido ganar el combate de semifinales y no haber podido pelear por la medalla de oro»
Ambicioso como es él, siempre quiere más, pero lograr una medalla internacional siempre es un botín interesante del que debe sentirse orgulloso y que le le debe hacer ver que el trabajo va dando sus frutos.
La importancia de una mentalidad de acero
Si duro fue el combate de semifinales, igual de complicado fue el que terminó por valerle la medalla de bronce. Tuvo tanta igualdad y estuvo tan equilibrado que terminó cero a cero y le acabaron dando los jueces la victoria al español gracias a que durante el mismo llevó mucho más la iniciativa que su rival.
«Estos combates tan largos son difíciles. Hay que tener la cabeza muy fría para aguantar bien la presión desde el principio hasta el final», cuenta el deportista.
«Lo más importante siempre es la parte final, esos momentos son muy tensos y no hay que perder la concentración. Se te puede ir el trabajo de muchos meses en un instante. Es clave mantenerse firme»
Lo tiene claro él y así lo aplica en competición. Cuando la adrenalina se dispara es cuando más importante es ser frío como el hielo y resistir.

«La cabeza ya está puesta en París»
Con el trabajo bien hecho ahora toca preparar las siguientes citas del calendario, siempre con la cabeza puesta en la clasificación para los Juegos de París 2024. «Ahora el próximo gran objetivo será el Campeonato del Mundo (se celebra en Bakú, Azerbaiján, del 7 al 9 de noviembre) y luego veremos qué otras competiciones vamos haciendo», sigue contando.
Pero insiste con el tema de los Juegos. «La cabeza ya la tenemos más que puesta en París«.
«Acudir a unos Juegos es el broche final a mucho tiempo de trabajo. Es la mayor satisfacción que puede tener un deportista. Es el colofón a muchos años de esfuerzo. Es una sensación imposible de describir»
Él ya tiene esa experiencia paralímpica y sabe bien de lo que habla, aunque esa es una medalla que todavía persigue, puesto que fue noveno en Río 2016. En su currículum destaca también un quinto puesto en el Mundial así como cuatro bronces europeos.
También deja claro que la evolución del deporte adaptado está siendo realmente espectacular y está creciendo muy rápido. «Se nota que cada vez la gente está más entrenada y mucho más preparada. La gente cada vez está más fuerte. Es algo que se nota y que está provocando que en cada competición se vea más nivel».
Su trabajo en Vallecas
A sus 32 años y pese a que el deporte adaptado cada vez tiene más repercusión, Gavilán tiene que compaginar sus entrenamientos, sus competiciones y sus viajes con su actividad laboral.
Él se encarga de vender cupones de la ONCE, así que todo el que quiera verlo, conocerlo, charlar con él y de paso probar suerte, puede acercarse al barrio de Vallecas en el que está trabajando. No es fácil sacar tiempo para todo, especialmente para un chico que, aunque siempre ha estado ligado al tatami, primero probó con el taekwondo y más tarde se centró en el judo, cuando sufrió la enfermedad de Stargardt, que le provoca ver una mancha en el centro del ojo.





