Muchos de vosotros iréis por la calle durante estos días y veréis caras largas, tristes. Se hace pronto de noche y el frío se va instalando en nuestras vidas mientras el calendario avanza firme hacia la Navidad, sin embargo, para los deportistas que viven en medios como la nieve y el hielo son momentos de sacar a pasear una sonrisa.
Es el caso, por ejemplo, de Raúl Bermejo, uno de los nombres que el hielo español pondrá en la palestra en muy poco tiempo, tal vez en este mismo 2023 al que nos estamos acercando.
«La llegada del frío significa para mí y para todos los patinadores una época llena de emociones. Solemos tener la mayor parte de nuestras competiciones a partir de ahora porque estamos en ‘temporada alta'»
Además, para alguien acostumbrado a ir de un lado a otro, de subir a aviones, viajar en tren y demás, ahora llega un momento que disfruta especialmente. «Podré volver con mi familia y mis amigos en Navidad unos días y podré hacer galas de patinaje artístico sobre hielo al aire libre en sitios como la Plaza Colón de Madrid».
Un viaje que compartir con Eloanne Ogor
Son momentos especiales para él donde, por otro lado, siente el calor y la cercanía de otros aficionados a este deporte. «El Campeonato de España es uno de mis momentos favoritos de la temporada, dónde realmente siento, a pesar del frío, ese calor de todos los que nos apoyan en este largo viaje», reconoce a Yo Soy Noticia recién llegado a la ciudad francesa de Lyon.
Ya está en marcha la nueva temporada, que la arranca de forma «bastante optimista» y con retos y desafíos apasionantes por delante. «Comenzamos a finales de septiembre participando en dos pruebas del Junior Grand Prix en Polonia e Italia, una de las competiciones más importantes de nuestra categoría a nivel mundial, sumando experiencia suficiente para poder seguir adelante, consiguiendo uno de nuestros principales objetivos para esta temporada en la pasada Mezzaluna Cup celebrada en Roma: conseguir las mínimas mundiales para el Junior Figure Skating World Championships que se celebrará en Canadá a finales febrero.

Habla en plural porque su trayectoria deportiva no puede entenderse sin su compañera en la pista, Eloanne Ogor, con quien comparte muchos momentos.
«Mi mayor motivación ahora mismo es poder representar a España en el mundial, pero queremos anteponer ante todo hacer un buen programa, disfrutar, transmitir nuestra pasión por el patinaje e inspirar a todo aquel que nos vea patinar»
Ambos empezaron este viaje juntos en el mes de agosto de 2021, así que llevan poco más de un año entrenando como pareja de danza y, además, la primera temporada todavía tocó pagar el peaje del covid. «Los dos nos mudamos a Lyon para entrenar, hemos consolidado tanto nuestra técnica como nuestra complicidad para poder ofrecer esta nueva temporada unos programas de mayor calidad técnica y artística. Por supuesto, esto se vio reflejado en nuestras últimas puntuaciones y estamos muy contentos».
El hielo español, un deporte caro y lleno de obstáculos
Es consciente de la dificultad que tiene el intentar labrarse un futuro en el mundo del hielo español. «Es una tarea muy complicada», dice al respecto. «Estar en otro país lejos de tu familia y lejos de tus amigos para dedicarte a tu carrera deportiva puede que no sea la mejor de las opciones a nivel emocional», explica consciente de su situación.
«Supone un gran desafío intrapersonal en el que lidias con muchos problemas; tanto en el ámbito deportivo como en el día a día tú solo», continúa.
«Este deporte requiere un gran sacrificio económico siendo nuestros mayores apoyos, en la mayoría de casos, nuestras propias familias por la falta de patrocinadores al ser un deporte minoritario en España»
E insiste en ello porque no es para menos. «Todo patinador tiene que ocuparse de los gastos de su material, trajes, competiciones, vuelos, entrenamientos… Con lo que supone un gran esfuerzo para todos nosotros».
Y eso que sí deja claro que poco a poco el deporte va creciendo. «Cada vez hay mejores herramientas y apoyo para el hielo español», empieza contando, sin embargo, aclara que a muchos de los deportistas que se dedican a esto como él no les ha quedado más remedio que mudarse a «otros países» para buscar mejores condiciones de entrenamiento y poder tener un futuro dentro del patinaje a nivel mundial.
«La verdad que esto me entristece bastante porque aunque haya tenido la suerte de poder permitirme mudarme a otro país para seguir mi pasión, sigue habiendo muchísimo talento español que está siendo desperdiciado debido al factor económico de trasladarse».

Hurtado y Jalyavin, referentes
Intenta ver el vaso medio lleno, pese a todo, y extrae las cosas positivas de todo este proceso. «Creo que esto me ha hecho crecer muchísimo como persona y como deportista. No me arrepiento de haber elegido este camino para mi futuro».
Tiene además grandes referentes en Sara Hurtado o Kirill Jalyavin. «Mira, me acuerdo que cuando empecé a patinar hace cinco años, esa fue justo la temporada olímpica en la que ellos se clasificaron para PyeonChang 2018. Yo entonces no tenía ni idea de lo que era la danza sobre hielo y no estaba seguro de si embarcarme en esta aventura. Todo cambió cuando me enseñaron un vídeo de su programa largo ambientado en Don Quijote».
«Tras ver como Sara y Kirill a través de sus movimientos y expresiones hacían disfrutar e inspirar tanto al público como a mí, decidí enfocar mi vida en conseguir al menos transmitir ese sentimiento «mágico» que transmiten cada vez que patinan»
Y por eso no tiene ningún problema en afirmar que «haber podido trabajar junto a ellos en varias ocasiones ha sido un sueño cumplido» y algo que le hace «una ilusión especial» porque «son un gran ejemplo e inspiración. No sé qué hubiera sido de mí ahora mismo si no hubiera visto ese vídeo en aquel momento».
No duda en que el hielo español va a ir a más con el paso del tiempo. «Este es un deporte que todo el mundo conoce así a primera vista. Es uno de los deportes artísticos más vistosos y que la gente más disfruta. La gente siempre me dice que les encanta el deporte, que lo ven cuando sale en la tele», dice.
«Es algo que siempre me hace bastante gracia», sigue explicando. «Sin embargo, creo que, por lo menos en España, es muy poco accesible para el público. Ya sea por la poca cantidad de pistas de hielo que hay en España, un número que va en decadencia debido a la falta de recursos, o por el elevado coste de su práctica y materiales, hacen que el patinaje se vea bastante pero se practique muy poco en nuestro país».

Se están generando proyectos muy interesantes para acercar el patinaje sobre hielo al gran público, algo que describe el deportista. «Hace poco, la Federación Internacional de Patinaje (ISU), sacó una propuesta muy interesante para dar a conocer y hacer más accesible el patinaje a todo el mundo llamado ‘World Ice Skating Day’ (Día Mundial del patinaje sobre hielo».
El objetivo, en palabras de Bermejo, «es buscar un día en el que pistas de patinaje sobre hielo de todo el mundo se organicen para dar sesiones de patinaje totalmente gratuitas y, así, acercar a todo el mundo nuestro deporte. Esto me parece una de las mejores propuestas para acercar a todo tipo de personas hacia el patinaje y creo que si se hace en España obtendremos grandes beneficios para nuestra comunidad».
Turín 2026, un reto por el que luchar
Cuando se pone a soñar, las dos palabras mágicas ‘Juegos Olímpicos’ iluminan su sonrisa. «No voy a ser menos, son el sueño de todo deportista de élite». Y va a poner todo de su parte por cumplirlo.
«Quiero darlo todo para poder competir y representar a España en los Juegos de Turín de 2026. Me gustaría ganar el oro olímpico en un futuro, pero creo que vivir la experiencia, transmitir e inspirar mi pasión por el patinaje a las nuevas generaciones sería igual de valioso que el oro»
El patinaje sobre hielo ocupa la mayor parte de su tiempo, algo que asume y que sabe que tiene un peaje que pagar. «Desgraciadamente, estudiar un grado universitario y dedicarte a un deporte de élite son dos cosas que requieren mucho tiempo. Tenemos que renunciar a algunas cosas por la falta de apoyo que hay a gente como nosotros en universidades presenciales. Nos ponen muchas trabas en cuestión de horarios, por ello el recurso online nos parece una opción muy viable».
Por otro lado, en cuestión de ocio apunta que «no cree que se aleje mucho del ocio que pueda tener cualquier persona» de su edad. «Me gusta salir con mis amigos, ir a tomar algo, hablar, cocinar, coreografías, cantar y en general desconectar del mundo del patinaje por un rato. Es importante no saturarse«.
Está feliz en Lyon, donde pasa mucho tiempo. «He podido conocer una cultura diferente a la nuestra y he ido aprendiendo una lengua desde cero, algo de lo que también estoy muy orgulloso».





