Muchos son los jugadores que pasan a lo largo de los años por una Academia como la del Valencia CF. Gran variedad de talentos, que viven su experiencia de ser formados en una escuela de élite, pero pocos son lo que consiguen aguantar temporada tras temporada y llegar al sueño de ser futbolista profesional.

Rubén Iranzo, conocido también en Paterna como ‘Rubo‘, es uno de los que tiene cerca ese gran objetivo. Tras 11 años en la cantera valencianista, el joven futbolista de Picanya está llamado a dar el gran salto al fútbol profesional a corto plazo. Actualmente, es una de las piezas fijas en el VCF Mestalla de Miguel Ángel Angulo, después de dar el salto al filial en la presente temporada. Incluso es de los jugadores a los que José Bordalás tiene el ojo puesto, pues es un habitual en los entrenamientos del primer equipo.

De hecho, fue en verano cuando dio ese gran paso en su carrera como canterano, al tener la oportunidad de participar en la pretemporada con el técnico alicantino, llegando a debutar con la primera plantilla en el amistoso de preparación ante el Atromitos. Iranzo, junto a otros compañeros de la Academia, tuvo sus minutos en el segundo tiempo de aquel partido del que el Valencia salió victorioso.

Una vida de blanquinegro

Llegó al Valencia en benjamines, y desde entonces ha defendido la camiseta del Valencia año tras año y categoría tras categoría. Un central ‘made in Paterna‘, al que siempre se le ha visto una gran progresión.

Iranzo forma parte de una de las más talentosas generaciones de la Academia del Valencia. La de 2003, como otros futbolistas que llaman a la puerta del primer equipo como Jesús Vázquez o Hugo González, que al igual que él, han estado desde muy pequeños formándose en la Ciudad Deportiva de Paterna.

Un grupo de futbolistas que siempre ha demostrado su potencial, como por ejemplo en su etapa como cadetes.  En la 2017-2018, Rubén Iranzo junto a sus compañeros del VCF Fundación (cadetes de primer año), se codearon con las líneas A de Villarreal y Levante. En aquella Liga Autonómica finalizaron cuartos, únicamente a unos pocos puntos de los jugadores ‘groguets’ y ‘granotas’ de segundo año. Como era de esperar, esa generación arrasó en la categoría con el Cadete A en la siguiente campaña.

Un líder dentro y fuera de campo

Rubén Iranzo es un central muy completo. Un jugador que vive al 100% los partidos, a un nivel de concentración muy alto y muy enfocado en su función como defensor. Un jugador atrevido, pero seguro con el balón, y con buena capacidad en el juego aéreo. De hecho es de esos centrales que no les da miedo la portería contraria, y no es de extrañar verle marcar algún gol que otro.

Pero si hay algo en lo que destaca, es en su personalidad y su carácter de líder. Es algo que ha ido desarrollando a lo largo de sus años en la Academia, pero que ya tenía innato. Ha sido habitual capitán en los diferentes equipos que ha jugado como valencianista, y desde siempre ha demostrado un liderazgo impropio a según qué edades.

Todo esto también le ha llevado a numerosas convocatorias con la Selección Valenciana y las categorías inferiores de la Selección Española. La última de ellas con la Sub-19 de Santi Denia.

Quizás gran parte de culpa está en cómo siente el escudo, y qué significa el Valencia Club de Fútbol para él. Valencianista desde cuna, pero literal. Desde bien pequeño sus padres le inculcaron la pasión por unos colores que hoy defiende y lidera con orgullo.

Todo ese compromiso que muestra en los terrenos de juego, lo lleva también con la responsabilidad que merece fuera de ellos. Y es que aparte de como futbolista, también destaca por su ejemplo en lo académico. Recientemente recibió el Premio Extraordinario de Bachillerato de la Generalitat Valenciana, pese a la complejidad de combinar los estudios con etapas exigentes en el fútbol.