El pasado mes de julio, un grupo de chicas acudió de forma independiente a una convocatoria por Instagram del equipo masculino para entrenar en ‘su’ barrio y formar un equipo femenino si había buena conexión, suficientes fichas cubiertas y predisposición entre las personas que acudieran.

Unos meses después, lo que empezó con unos entrenamientos y unas pachangas con diez o doce jugadoras se ha convertido en un equipo que compite en la Segunda Regional Valenta con el máximo de fichas cubiertas y con jugadoras que incluso acuden sólo a entrenar aunque no queden fichas disponibles por el buen ambiente que se ha generado entre las jugadoras.

Ya han disputado cinco jornadas y aunque no han conseguido todavía ninguna victoria, la superación y el ánimo de las jugadoras en cada partido es palpable. Las jugadoras con más experiencia ayudan más en las disposiciones tácticas y en las formas de juego para que el equipo coja los automatismos del juego.

Es un equipo diferente, de barrio y que hace barrio. Como se autogestionan, pintan las rayas del campo en los partidos, en uno de los pocos campos de tierra que quedan en la ciudad de València. También se acondicionan los vestuarios y comparten la gasolina y el coche en los desplazamientos.

Además, para conseguir que el proyecto siga en marcha y tenga recorrido en el tiempo, realizan encuentros, conciertos o jornadas para recaudar algo de dinero como el festival que harán el último fin de semana de noviembre para darse más a conocer e involucrar al barrio de Benimaclet.

Un barrio comprometido con sus actividades e idóneo para ver el nacimiento de un proyecto con jugadoras de origen diferente que tienen en común las ganas de hacer deporte, la conciencia política y el sentimiento de Benimaclet como “su casa” aunque algunas ya ni siquiera vivan en el barrio.

Un robo muy desafortunado

Tras la feliz historia de creación de este equipo de fútbol, también hay momentos duros como el robo que sufrieron hace pocas semanas. Llegaron al campo de Les Fonts a entrenar y se encontraron con las cerraduras forzadas y con la pérdida de balones y objetos de entrenamiento.

Un hecho que no ha frenado la ilusión y el buen ambiente entre las integrantes del equipo. Ni tampoco sus ganas de hacer barrio. De hecho, al ser un equipo de nueva creación, se va a formar una grada de animación feminista fomentada por la afición que ya ha animado al equipo en los primeros partidos para que más personas acudan al campo y el equipo se acerque un poco más al barrio.

El próximo partido será el correspondiente a la sexta jornada y se disputará el próximo sábado 12 de noviembre a las 16 horas en casa ante el CD Monte-Sión de Torrente. Allí estará presente su afición a la que todo el barrio queda invitado.