Cuando un club que cumple 100 años, recibe en su estadio por primera vez en su historia y en partido oficial a un equipo de La Liga, todo deberían de ser alegrías. Sin embargo, la cruda realidad del fútbol modesto, ha mostrado su cara más amarga en la figura del central brasileño Joao Pedro, que desde hace dos temporadas, milita en las filas del CD Buñol (previo paso por Almassora y Soneja).
Joao Pedro: «No tenía papeles, mi representante me vendió unas condiciones que cuando llegué a España no eran ni por asomo parecidas».
Llegó a España hace cuatro temporadas, por una prometedora oferta de su agente en Brasil, que acabó sin ser lo que parecía. Sin papeles y con un sueño por cumplir, empezó a jugar en tierras gallegas en las filas del Lemos y luego en el Viveiro. Ahí fue cuando a través de otro agente encontró la oportunidad de poner rumbo a Valencia.
En sus primeros pasos en España «no tenía papeles, mi representante me vendió unas condiciones que cuando llegué a España no eran ni por asomo parecidas», nos cuenta el central brasileño.
Al igual que el resto de compañeros, en el fútbol regional hay que compaginar el deporte con la vida profesional. Con los estudios de soldadura a medias, trató de matricularse aquí en valencia, pero el no disponer de vehículo y no haber plazas disponibles complicó esa opción por lo que se puso a trabajar como soldador en una empresa de hormigón en Buñol.

El central brasileño Joao Pedro en uno de sus partidos.
La empresa de hormigón para la que trabajaba «lo hacía en turnos, por lo que cuando iba de tardes tenía que pedir cambios a los compañeros o cogerme días libres o de vacaciones para poder entrenar o jugar partidos», nos relata Joao, que hasta el momento no había tenido problemas para compatibilizar ambas cosas.
Joao Pedro: «Al principio no pusieron problemas, hasta que al día siguiente, me invitaron al despacho para entregarme el finiquito».
La sorpresa llegó cuando pidió «tres días libres para poder disputar la eliminatoria, a lo que al principio no pusieron problemas, hasta que al día siguiente, me invitaron al despacho para entregarme el finiquito», sentencia el futbolista. Ahora, pocos días después sigue buscando empleo, aunque con la alegría de ver que su situación, ha tenido al menos la recompensa buscada.



