¿Pero tiene una fácil y sencilla respuesta? ¿Qué motiva a los chicos y chicas de la Comunitat a marcharse lejos de casa siendo muy jóvenes? ¿Están los clubes valencianos, principalmente los 5 de la Comunitat en División de Honor B, más cerca que hace 2-3 años de poder recuperar o retener a estas perlas y que sigan jugando aquí?

Arnau Andrés, Alberto Mendoza, Fran Osete, Noel Carrión, Pablo Ecuaga, Vicente del Hoyo, Guillermo Domínguez, Teresa Bueso, María Ahís, Jeanina Vinueza, Ángela Soria, Ingrid Algar, Luce Redondo, Inma Bargues, María Soriano, Maica Martí, Marc Sánchez, Álex Silvestre, Víctor Gavín, Pau Gimeno, Álex Gimeno, Álvaro Micó… la lista es larga y con desafíos de toda clase.

Deporte y estudios

Aunque talentos valencianos, jóvenes e internacionales con los Leones y Leonas como son Àlvar Gimeno (criado en el CAU Rugby Valencia) y María Calvo (del UER Montcada aunque también con etapas en CAU y Rugby Club Valencia) no esconden que los retos deportivos de más calado que existen en una División de Honor (donde la Comunitat aún no tiene un club representante masculino o femenino) son atractivos, hay más razones detrás de su temprana marcha.

“Yo también salí por tema de estudios, ya que mi carrera de Veterinaria en València solo está en la privada y en Madrid sí que puedo cursarla en la universidad pública”, apunta María Calvo, actual jugadora del Cisneros madrileño. “Son motivos deportivos, pero también de estudios en mi caso”, añade la de Moncada.

María no oculta que quizá hoy en día aún sea difícil pensar en un regreso a casa para jugar de nuevo en la Comunitat, pero el crecimiento del rugby femenino valenciano está ahí con un conjunto de Les Abelles muy cerca de la élite, y otros como sus ex del RC Valencia y el CAU luchando por llegar a DHB Femenina. Eso le hace vislumbrar un escenario más optimista en relación al asunto de evitar la fuga de talentos.

Si en unos años cuando termine la carrera, y si aquí hubiese un buen club y yo siguiese jugando, pues obviamente me vendría a València a jugar”, advierte la Leona valenciana.

En una línea similar se mueve el joven León Àlvar Gimeno, quien antes de cumplir la mayoría de edad ya estaba jugando en DH con el Cisneros, y de ahí pasó al todopoderoso VRAC antes de marcharse para jugar la última temporada en el rugby francés.

“En mi caso salgo para saber hasta qué límite puede alcanzar mi juego, eso es lo que más me motiva, y es duro porque echamos de menos a los amigos y la familia. Pero si no lo haces ahora puedes dejar escapar una gran oportunidad porque tu carrera deportiva es corta, y hay que aprovechar”, indica.

Sus palabras también son de refuerzo y elogio al auge que está experimentando en los últimos años el rugby de la Comunitat, apoyado económicamente por la Fundación Trinidad Alfonso pero también basado en el trabajo de cantera que desarrollan clubes de referencia como son el CAU, RC Valencia o Les Abelles.

Un factor principal para retener talento es tener un equipo en DHA, y creo que en poco tiempo se va a conseguir. Esperemos que sea más pronto que tarde, y gracias a eso poder aprovechar mejor a los valencianos”, señala Álvar.

Lo mismo que hizo él, pero muchos años antes, lo experimentó César Sempere, uno de los jugadores con mejor trayectoria en el rugby valenciano además de ser olímpico con el Seven en Río 2016. Actualmente, ya retirado, ostenta un cargo de mucha responsabilidad en su natal Club de Rugby La Vila, y es desde allí desde donde responde a preguntas que están en la cabeza de aficionados y deportistas.

Apuesta por el buen trabajo en las estructuras de los clubes para lograr que la inversión económica de entidades como la Fundación Trinidad Alfonso, además del crecimiento en otros aspectos, sirva para generar dudas en los jugadores y jugadoras que antes veían el marcharse fuera de la Comunitat como única salida para continuar su evolución.

Si nosotros en la Comunitat somos inteligentes, que ya lo estamos siendo, pues empezaremos a retener a los de casa, o iremos trayendo de vuelta a gente que ha estado fuera y quiere volver porque ya tenemos otra partida presupuestaria para poder gastar”.

“Pero lo más importante ahora es que el jugador español va a estar mucho más cotizado, ya que parece que las competiciones domésticas pueden pasar a permitir tan solo 7 extracomunitarios en convocatoria. Por tanto, el jugador español va a estar más cotizado y seguir potenciando las canteras se atisba como la mejor política posible”, añade Sempere.

Dando pasos en positivo

Dicho todo lo anterior, dejemos claro que el dinero de la Fundación Trinidad Alfonso es importante y más que bienvenido, pero ni supone la mayor parte del presupuesto de los clubes ni está destinado exclusivamente a reforzar a los equipos Senior. Es un aliciente más para acelerar el crecimiento de nuestro rugby, y poder devolver cuanto antes a nuestra Comunitat a la élite del rugby español. Será entonces el momento de ir pensando en traer de vuelta a los que emigraron, pero cada caso es distinto.

“Son ellos y ellas los que tienen que decidir y marcar sus tiempos. Cada uno ha salido por una circunstancia: estudios, encontrar un camino en el rugby, por tener experiencias como la gente que se va de Erasmus…”, apunta Toni Gimeno, el director técnico del CAU y un hombre que por su experiencia ha visto partir a muchos talentos locales. Algunos, como en el caso de Luis Cantí, ya han vuelto a València tras su paso por la DHA y también Nueva Zelanda.

“Los clubes estaríamos encantados de que todos y todas volvieran, pero ninguno se ha ido solo por dinero. La gran mayoría se han ido por una experiencia de vida y por un mayor nivel de competición. El mundo ha cambiado, y a veces no nos queremos dar cuenta de que para un chico de 18 años la perspectiva no está siempre en la esquina de su casa, es el mundo entero. Algunos tienen ambiciones o ilusiones por conocer otra vida”, señala.

Para Gimeno, la gran mayoría volverán cuando consideren que su ciclo fuera ha terminado, “y no tiene tanto que ver con el nivel deportivo nuestro”. Por eso, y mientras no exista un proyecto tan atractivo aquí que evite que los jóvenes talentos miren fuera, el trabajo debe seguir siendo el de cuidar y promocionar a los de casa. E ir consiguiendo un mejor contexto en el que desarrollar sus habilidades lo más pronto posible.

“Tenemos un problema muy gordo porque en nuestras instalaciones no hay gimnasios adecuados para trabajar con el alto nivel. No podemos enseñarles desde pequeños a que trabajen con el alto nivel, a que el trabajo en el gimnasio sea parte de su vida deportiva”.

Según Antonio Márquez, presidente del Club de Rugby Les Abelles, la Comunitat Valenciana y principalmente València, con ellos y el CAU clasificados para los playoffs de ascenso a DH antes de que la COVID-19 lo echara todo por la borda, ya está en una fase de poder retener a buena parte de los jóvenes con talento que emergen de las canteras.

Estamos en la fase de retener a algunos que quieran irse, pero la de atraer y recuperar a los que se han ido fuera todavía es muy complicado, porque para estar en el ámbito de la selección nacional no puedes estar jugando en una DHB”.

Una realidad dura para la Comunitat, sin conjunto en DHA, pero que no debe desanimarnos porque las bases se están poniendo para cambiar este contexto en el corto-medio plazo. Y si eso se produce, entonces será el momento de recoger los frutos con la vuelta a casa de jugadores y jugadoras que han crecido y madurado a todos los niveles lejos del rugby valenciano.

“Nos vendría bien que salieran fuera y que vuelvan luego a casa con más nivel, algo que ha pasado en otras épocas cuando gente como Paco Soler se fue lejos y luego volvieron al rugby valenciano. Es positivo salir fuera y abrir la mente también”, afirma Márquez, para el que ha sido una pena que en un pasado reciente lugares como Cisneros, o Valladolid, se hayan nutrido en la élite de la calidad de unos jugadores y jugadoras que en su tierra de la Comunitat no tenían alternativa a ese nivel.

“La aportación de la Fundación Trinidad Alfonso se ha notado, y ha regado de savia nueva e ilusión proyectos ya consolidados en DHB como Les Abelles o el CAU, con estructura de escuela que ahora además tienen este apoyo extra. Ese apoyo, sobre una estructura y proyecto creado, ayuda mucho”, advierte el presidente abejorro, que sí que nota un cambio en la percepción que los jóvenes jugadores y jugadoras de aquí tienen sobre las opciones de los equipos valencianos.

Aquí ahora pueden tener el aliciente porque ven que hay proyecto, y que queremos subir de nivel”, indica sobre una situación que han apreciado algunos de sus jugadores, ya de vuelta tras su paso por el vecino país de Francia.

La valencianización de nuestros equipos

En el Rugby Club Valencia puntualizan que “el problema no es que se te vaya un jugador, sino que se te vaya y no vuelva. Con los apoyos que tenemos y los presupuestos que manejamos no vanos a vivir de la televisión en un futuro cercano, por eso tenemos que aprovechar la cantera para crear esos vínculos”.

Antonio Miranda, presidente de los valencianos, considera que antes que obsesionarse con el retorno de los jugadores y jugadoras que están fuera, es preciso dotar de mayor cantidad y calidad a la cantera que sigue aquí.

“Hemos contratado a Ana María Aigneren como Directora de Escuela, nos va a coordinar todas estas categorías inferiores teniendo claro que esos vínculos no te los van a crear los de fuera poniendo mucho dinero, se crean desde el club y son las decisiones nuestras las que hacen que un jugador se desilusione y deje de creer en el proyecto, abandonándolo por tanto”.

“O por el contrario que quiera jugar al máximo rendimiento donde crea que debe hacerlo, pero que luego vuelva aquí a València”, añade ‘Tono’ Miranda. Remarca mucho lo de “tener un proyecto deportivo ilusionante” como mejor reclamo y enganche para los talentos valencianos. En su caso están los Fran Osete, Arnau Andrés o Alberto Mendoza que ya salieron rumbo a otros destinos, pero que “cuando quieran echar un vistazo vean que tienen un sitio donde venir y que van a ser recibidos con los brazos abiertos”.

“Es una fase que llamamos de valencianización, y empezó hace tiempo cuando trajimos a los hermanos Socías como entrenadores. También hemos recuperado a Pepo Tormo, hemos retenido a Emilien, a Jorge Serrano lo mantenemos como entrenador… Nosotros ya hemos empezado el proceso de valencianización, y le damos mucha importancia al mismo”, destaca.

El dinero, como el de la Fundación Trinidad Alfonso, nos tiene que ayudar a consolidar un proyecto que debe nacer del club y desde las edades más tempranas”, concluye.

Y no podemos olvidarnos del Tatami Rugby Club, sufridor en DHB pero dispuesto a elevar las prestaciones de todas sus categorías con la mejor ordenación de una estructura a la que se añaden mimbres ilusionantes. ¿Cómo analizan ellos toda esta cuestión acerca de la salida y futuro regreso de los jóvenes talentos de la Comunitat?

“Los jugadores y jugadoras que se marchan fuera buscan vivir experiencias deportivas al más alto nivel. Quieren disfrutar, competir y aprender, y eso donde lo consiguen es donde más nivel hay que es en DHA en España, o fuera con Francia o los países del Reino Unido”, afirma Jesús González, miembro del Comité Técnico del Tatami.

“Hasta que no consigamos tener un equipo en la élite, creo que por desgracia seguiremos viendo partir a nuestros jugadores/as a otros equipos que ofrecen mejores oportunidades de jugar y aprender en el terreno de juego, además con financiación para estudiar o vivir del deporte del rugby que es lo que nos gusta a todos”, añade.

Pero la Comunitat va andando su camino con socios como la Fundación Trinidad Alfonso, y con un dinero que debe servir para fortalecer los cimientos de unos proyectos que, como en el caso del Tatami, aún tiene trabajo por delante en lo relativo a potenciar su cantera.

Con lo del COVID-19, la crisis económica y la merma de aportaciones de los sponsors, esta financiación va a ser un pilar para que el deporte del rugby en la Comunitat prospere, y ojalá todos sepamos aprovecharlo para mejorar, consolidar y poder subir a esa DHA que tanto necesitamos por aquí”.